TAN BIÓNICA HIZO VIBRAR EL ESTADIO ÚNICO DE LA PLATA EN UN RECITAL INOLVIDABLE

 


Por Agustín D'Addario -

La tarde caía sobre La Plata cuando una multitud ansiosa comenzó a congregarse en los alrededores del imponente Estadio Único. El sol, en su descenso, pintaba el cielo con tonalidades cálidas que se reflejaban en los rostros sonrientes de los fans, impacientes por presenciar el esperado recital de Tan Biónica. El bullicio de la gente, las risas y el intercambio de anécdotas creaban una atmósfera festiva que anticipaba la intensidad de la noche por venir.


-Me acuerdo cuando viajé a Dolores un día de semana. Me volví con un pedazo del traje de Chano directo al colegio- comentó Franco mientras tomaba un trago del viajero que lo acompaña a él y a sus amigos desde hace algunas horas.


-No puedo creer, después de tanto tiempo voy a volver a verlos. Mi primera y única vez fue en el Atenas de acá, que presentaban Destinología, allá por el 2013 si no me equivoco- comentó Romina sin querer quedar fuera de la ronda de vino y anécdotas.


Largas filas de biónicos colapsaron cada uno de los accesos desde temprano, para estar lo más cerca del escenario posible. Personas totalmente desaforadas, corriendo por la larga avenida por tan solo un lugar que le permita ver a sus ídolos de frente y tal vez, si la suerte los acompaña, obtener una púa, la lista, salir en la pantalla o lo más esperado, que alguno de los músicos les toque la mano.


Había remeras de todo tipo de estilos. La mayoría eran de las fechas anteriores de Tan Biónica en Vélez, donde iniciaron “La Última Noche Mágica”, otras de bandas de rock nacional, un tanto escuetas ya que en un momento de la historia se bardeaban entre los rockeros termos y los biónicos, como en las mejores épocas de los punkies y los metaleros, o los rolingas y los poperos, e incluso como los ricoteros y los fans de Soda Stereo. 


-¿Viste la remera que tengo?- preguntó Luciana a su grupo de amigos y conocidos que negaron reconocerla y agregó- Es la de mi ex, debe tener 13 años, o por ahí. Nunca se la devolví, porque significa mucho para mí, la use la primera vez que los vi en vivo.


A diferencia de los recitales más populares, las parrillas ahumando todo a su paso fueron reemplazadas por food trucks en la rambla de Avenida 32, como queriendo convertir por dos noches a la ciudad diagonal en Palermo. Los merchandising no oficiales ocupan un lugar central en la fila de ingreso al predio, donde algunos de los fanáticos gastan sus ahorros por conseguir la remera con las mejores frases de la banda e incluso la fecha tan importante a la que asistieron, optando por la versión más económica ya que los productos oficiales que se consiguen dentro del estadio eran desorbitantes. 


La fecha más simbólica para la banda y sus fanáticos por fin llegó. Como los hinchas de Boca, nadie iba a olvidar el 4 de noviembre, unos vivieron el reencuentro más esperado con alegría y nostalgia, mientras que los otros vieron cómo se derrumbaba su deseo más preciado en tierras brasileñas, aún así fueron quienes revivieron la pasión por el fútbol en aquel estadio mientras esperaban el comienzo del recital.


Con la llegada de la noche, el Estadio Único se fue llenando de miles y miles de personas que viajaron de distintos puntos del país para ser testigos de “La última noche mágica” de las dos que se darían en La Plata. Cómo era de esperar, a la hora pautada, las luces del estadio se apagaron por completo, mientras que las imponentes pantallas triangulares de los costados reproducen unas manos sosteniendo una especie de tablet con el nuevo logo de la banda, donde comienzan a pasar distintas imágenes de los músicos realizando un recorrido por toda su carrera. 


Terminado el video, comienza a sonar “Seven Nation Army” de la banda The White Stripes, algo que ya es costumbre en los shows de la banda desde el año 2012. Paralelamente, las pantallas transmiten en vivo la salida de los músicos, lo que añadió un toque cinematográfico al evento. Cada miembro de Tan Biónica emergió como jugadores saliendo de un túnel, algo que la banda formada por Chano, Seby, Bambi y Diega, que empezó a gestarse a fines del menemismo y se concretó posterior a la crisis del 2001, y pasó por muchos altibajos, pero con un público siempre en crecimiento, llegando a tocar en el Personal Fest, Luna Park, e incluso, en los últimos meses agotaron sus primeros cinco estadios de fútbol en pocas horas, tras el anuncio de su vuelta en el Lollapalooza 2023, soñó tantas veces y por fin se estaba dando en una noche que prometía mucho.


Finalmente, el rugir de la multitud anunció la entrada triunfal de Tan Biónica. La primera nota de "Hola mi vida" sonó en todo el estadio. La voz de Chano se mezcló con la melodía, creando un himno que no solo se escuchaba, sino que se sentía en lo más profundo. Cada palabra, cada acorde, marcó el inicio de una "noche tremenda", prometiendo una experiencia que iba más allá de lo musical, una inmersión total en el mundo de Tan Biónica.


Los cuerpos del campo se mueven tambaleándose como una marea para hacer pie y no caer. Cuatro o cinco comienzan a empujar a la masa para dejar un círculo perfecto al compás de la canción, para explotar en el momento indicado de la misma, rompiendo esa ronda volviendo a formar una masa amorfa. En este torbellino de emoción, el choque de cuerpos se volvió lo más importante, una celebración intensa donde la música conectaba a todos de una manera fuerte, tanto física como emocionalmente.


A medida que avanzaba el concierto, la banda repasó sus grandes éxitos como “Beautiful” y “Música” para rectificar que “todos los días del mundo existe una forma de resucitar”, y vaya forma que tuvieron ellos frente a miles de personas cantando sus canciones. Los fuegos artificiales en “Víctimas” empezaban a mostrar el nivel de show que se estaba viviendo, a la altura de cualquier recital de estadio, incluso internacional.


La nostalgia y melancolía se hicieron presente en el público cuando comenzó a sonar la melodía armoniosa de “Obsesionario en la mayor”, uno de los temas más icónicos de la banda. La voz de Chano entrando junto con los golpes de la batería de Diega generaron piel de gallina en los biónicos. “No te encontré en La Plata hoy…”, dijo Chano mientras recorría la pasarela y transmitía la emoción de aquel amor que no pudo ser.


Durante la noche, Chano no solo cantó sino que también interpretó como solo él sabe hacer desde la simpleza. Cada movimiento, cada mirada, transmitía una historia. En el abrazo cálido de su abrigo de piel, con el micrófono convertido en su escudo, el cantante llevó a la audiencia a un viaje emocional, haciendo que cada uno de los presentes se conecte consigo mismo, como así también con la nostalgia que carga.


Increíblemente, la figura del líder de la banda no coincide con lo que le ocurrió durante los últimos años, ya que se enfrentó a una montaña rusa en su vida personal. Problemas de adicciones, batallas con la salud mental, intervenciones quirúrgicas e incidentes automovilísticos han sido parte de su vida personal. El artista viene de sufrir hace algún tiempo una compleja cirugía, donde tuvieron que extirpar un riñón, el bazo, la cola del páncreas y sutura del colon tras un disparo por parte de un policía que se defendió tras un supuesto ataque del cantante en pleno brote psicótico.  


Una semana antes, durante el primer show en Vélez,  Chano dijo: ”Antes mi sueño era tocar en un estadio así, que la gente coreara mi nombre. Ahora mi sueño es ser un buen hermano, un buen amigo, un buen hijo, un buen novio... Gracias por esto, y gracias a los que rezaron por mí en momentos difíciles, tal vez gracias a eso estoy vivo". 


Sin embargo, su presencia en el escenario demostró no solo resiliencia, sino también una renovada energía y entrega artística. Si bien no es la figura que fue en la década del 2010, toma aún más valor verlo frente a un caudal masivo de público, realizando cuatro estadios en una semana, dando lo mejor de sí para que sus seguidores disfruten la vuelta tan esperada, tras la separación a raíz de sus problemas en el 2015.


La pasión de Chano se desató con cada estrofa, y la audiencia respondió con una ovación ensordecedora. Las pantallas triangulares suspendidas sobre el escenario se convirtieron en espejos de emociones. Proyectaron imágenes fugaces, desde pétalos de flores de Alelí, durante el séptimo tema, hasta “pastillitas del olvido”, creando un espectáculo visual que fusionaba la realidad con la fantasía.


Cómo caracterizó en sus últimos trabajos de estudio, no faltó el set de electrónica. El uso de los sintetizadores, beats pulsantes y elementos digitales transforman el ambiente en una gran fiesta techno, mientras interpretan “Vidas Perfectas”. Grandes bolas inflables con el logo de Tan Biónica y luces led que van al compás de la música son lanzadas al campo, recorriendo de punta a punta el estadio, mientras las luces violetas y oscuridad acompañados por los flash de los celulares que graban uno de los momentos más performáticos de la noche con la activación de los potes de humo encendidos por la pasarela del escenario. 


-¿Qué raro que todavía no subió nadie de invitado? -dijo Romina mientras se acomodaba la remera después de volver del pogo. 


Los músicos comenzaron a recorrer la pasarela que conectaba el escenario principal con un escenario reducido en mitad del campo. Se podía intuir que llegaba el momento más íntimo de la noche, ya que la guitarra acústica y las sillas lo hacían sentir. Cómo en sus comienzos, en un escenario reducido, cerca del público, Chano junto a su hermano y bajista de la banda, Bambi comenzaron a charlar como “entre casa” para ver qué canciones tocar, comenzando por dos de la carrera solista del cantante, seguido de cuatros versiones de temas infalibles de la banda en cada recital. 


La conexión entre la banda y sus seguidores se intensificó cuando Chano giró y cantó de frente al público “Chica biónica”, el tema que le dió nombre y abre el primer disco de la banda. Las luces se centraron en el vocalista, quien, rodeado por fans extasiados, compartía miradas y gestos de complicidad.


Se sentía en el aire que el final estaba cerca. Las pantallas reproducen una silueta nadando en la nada, solamente flotando en un espacio. Los músicos vuelven al escenario principal para comenzar lo que serían sus últimas cinco canciones. Los acordes de la canción de moda del año 2014, utilizada para la campaña política de Cambiemos sonó y desató una fiesta en el público, mientras algunos no olvidaron repudiar el tema simbolizando con sus dedos la “v” de la victoria. 


Un corazón de cristal aparece en la pantalla central. Pedazos de cristales comienzan a dispersarse a lo largo y ancho de todas las pantallas, mientras Chano entona la primera estrofa de “Arruinarse”, uno de los primeros temas que popularizó a la banda. Se podía sentir el mismo dolor que sintió el músico a la hora de escribir la letra, no solo por la referencia de las pantallas, sino por la interpretación del artista. 


El final del recital fue un espectáculo en sí mismo. La lista de temas llevó la energía a su punto máximo, sumado a una lluvia de papeles metalizados y fuegos artificiales que aumentan la adrenalina del público. Los rostros de los fanáticos reflejaban una mezcla de alegría y melancolía, sabiendo que la noche llegaba a su fin, mientras cantaban “La melodía de Dios” y gritaban a los cuatro vientos “con vos es 4 de noviembre…”. La banda, que dejó todo arriba del escenario, saludan y le agradecen a su público por agotar, cantar y disfrutar sus canciones, mientras los observan con ojos cubiertos de lágrimas.


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